martes, 27 de agosto de 2013

José de Espronceda

(1808-1842). Nació en Pajares de la Vega, en una familia acomodada. A partir de 1820, se trasladó a sus principales intereses: la política y la literatura. En esta ciudad formó parte de una sociedad secreta, Los numantinos, motivo por el que fue encarcelado. A partir de 1827, se exilió a diversos países: Portugal, Inglaterrar, Francia. Regresó a España en 1833 y se inclinó po el sector más radical de los liberales. Colaboro en la fundación del periódico El Siglo y en otras instituciones, y llegó a ser diputado por Almería. Murió en Madrid.


                                                          

martes, 6 de agosto de 2013

Poesía: Canción del pirata

Canción del pirata


Con diez cañones por banda,
viento en popa a toda vela,
no corta el mar, sino vuela
un velero bergantín;


bajel pirata que llaman,

por su bravura, el Temido,
en todo mar conocido
del uno al otro confín.


La luna en el mar riela,

en la lona gime el viento
y alza en blando movimiento
olas de plata y azul; 


y va el capitán pirata,

cantando alegre en la popa,
Asia a un lado, al otro Europa,
y allá a su frente Estambul;


—«Navega velero mío,

sin temor,
que ni enemigo navío,
ni tormenta, ni bonanza,
tu rumbo a torcer alcanza,
ni a sujetar tu valor.


»Veinte presas

hemos hecho
a despecho,
del inglés,


»y han rendido

sus pendones
cien naciones
a mis pies.


»Que es mi barco mi tesoro,

que es mi dios la libertad,
mi ley, la fuerza y el viento,
mi única patria la mar.


»Allá muevan feroz guerra

ciegos reyes
por un palmo más de tierra,
que yo tengo aquí por mío
cuanto abarca el mar bravío,
a quien nadie impuso leyes.


»Y no hay playa

sea cualquiera,
ni bandera
de esplendor,


»que no sienta

mi derecho
y dé pecho
a mi valor.


»Que es mi barco mi tesoro,

que es mi dios la libertad,
mi ley, la fuerza y el viento,
mi única patria la mar.


»A la voz de ¡barco viene!

es de ver
cómo vira y se previene
a todo trapo a escapar:
que yo soy el rey del mar,
y mi furia es de temer.


»En las presas

yo divido
lo cogido
por igual:


»sólo quiero

por riqueza
la belleza
sin rival.


»Que es mi barco mi tesoro,

que es mi dios la libertad,
mi ley, la fuerza y el viento,
mi única patria la mar.


»¡Sentenciado estoy a muerte!;

yo me río;
no me abandone la suerte,
y al mismo que me condena,
colgaré de alguna entena
quizá en su propio navío.


»Y si caigo

¿qué es la vida?
Por perdida
ya la di,


»cuando el yugo

de un esclavo
como un bravo
sacudí.


»Que es mi barco mi tesoro,

que es mi dios la libertad,
mi ley, la fuerza y el viento,
mi única patria la mar.


»Son mi música mejor

aquilones
el estrépito y temblor
de los cables sacudidos,
del negro mar los bramidos
y el rugir de mis cañones.


»Y del trueno

al son violento,
y del viento
al rebramar,


»yo me duermo

sosegado
arrullado
por el mar.


»Que es mi barco mi tesoro,

que es mi dios la libertad,
mi ley, la fuerza y el viento,

mi única patria la mar»

Poesía: A un ruiseñor

A un ruiseñor

Canta en la noche, canta en la mañana,
ruiseñor, en el bosque tus amores;
canta, que llorará cuando tú llores
el alba perlas en la flor temprana.


Teñido el cielo de amaranta y grana,

la brisa de la tarde entre las flores
suspirará también a los rigores
de tu amor triste y tu esperanza vana.


Y en la noche serena, al puro rayo

de la callada luna, tus cantares
los ecos sonarán del bosque umbrío.


Y vertiendo dulcísimo desmayo,

cual bálsamo suave en mis pesares,


endulzará tu acento el labio mío.

Poesía: A la Patria

A la patria

¡Cuán solitaria la nación que un día
poblara inmensa gente!
¡La nación cuyo imperio se extendía
del Ocaso al Oriente!
Lágrimas viertes, infeliz ahora,
soberana del mundo,
¡y nadie de tu faz encantadora
borra el dolor profundo!
Oscuridad y luto tenebroso
en ti vertió la muerte,
y en su furor el déspota sañoso
se complació en tu suerte.
No perdonó lo hermoso, patria mía;
cayó el joven guerrero,
cayó el anciano, y la segur impía
manejó placentero.
So la rabia cayó la virgen pura
del déspota sombrío,
como eclipsa la rosa su hermosura
en el sol del estío.
¡Oh vosotros, del mundo, habitadores!,
contemplad mi tormento:
¿Igualarse podrán ¡ah!, qué dolores
al dolor que yo siento?
Yo desterrado de la patria mía,
de una patria que adoro,
perdida miro su primer valía,
y sus desgracias lloro.
Hijos espurios y el fatal tirano
sus hijos han perdido,
y en campo de dolor su fértil llano
tienen ¡ay!, convertido.
Tendió sus brazos la agitada España,
sus hijos implorando;
sus hijos fueron, mas traidora saña
desbarató su bando.
¿Qué se hicieron tus muros torreados?
¡Oh mi patria querida!
¿Dónde fueron tus héroes esforzados,
tu espada no vencida?
¡Ay!, de tus hijos en la humilde frente
está el rubor grabado:
a sus ojos caídos tristemente
el llanto está agolpado.
Un tiempo España fue: cien héroes fueron
en tiempos de ventura,
y las naciones tímidas la vieron
vistosa en hermosura.
Cual cedro que en el Líbano se ostenta,
su frente se elevaba;
como el trueno a la virgen amedrenta,
su voz las aterraba.
Mas ora, como piedra en el desierto,
yaces desamparada,
y el justo desgraciado vaga incierto
allá en tierra apartada.
Cubren su antigua pompa y poderío
pobre yerba y arena,
y el enemigo que tembló a su brío
burla y goza en su pena.
Vírgenes, destrenzad la cabellera
y dadla al vago viento:
acompañad con arpa lastimera
mi lúgubre lamento.
Desterrados ¡oh Dios!, de nuestros lares,
lloremos duelo tanto:
¿quién calmará ¡oh España!, tus pesares?,

¿quién secará tu llanto?

jueves, 25 de julio de 2013

Géneros literarios

En lo respecto al genero de las obras del autor se conocen los siguientes géneros literarios:

     Poesía lírica: se define como “forma poética que expresa una profunda reflexion o un reflexionamiento intenso es así como José Espronceda escribe cada una de sus obras, las cuales se encuentran reflejadas en diferentes momentos de su vida, como por ejemplo la muerte de su madre y de su padre; el abandono de su compañera sentimental llevándose a su hija, realiza criticas y reflexiones sobre la malicia de la sociedad.

     Poesía Narrativa: esta es la forma adoptada por los románticos que miran con nostalgia el pasado como expresión de una grandeza de la que carece el mundo que les ha tocado vivir, como es el caso de José Espronceda, es de agregar que este autor es el más representativo en el prototipo del romanticismo revolucionario, ya que escribió dos grandes poemas narrativos: el estudiante de Salamanca y el diablo mundo.

Su estilo

     En el Romanticismo, nos encontramos dos estilos claramente definidos: el trivial o vulgar en el vocabulario, rima y ritmo y el líricamente apasionado, y ambos se adaptan al sentimiento del poeta en el momento que escribe. Ros de Olano habla de “la armonía del sentimiento, con la que el poeta expresa no sólo lo que sus palabras retratan, sino hasta la fisonomía moral que caracteriza las imágenes, las situaciones y los objetos de que se ocupa”. Su estilo es original y creativo pero presentado como un confuso revoltijo en el que se mezclan aciertos con vulgaridades. Su maestro Lista decía sobre su estilo que era “como una plaza de toros muy grande, pero con mucho canalla dentro”. Sus expresiones bastante histriónicas y poco depuradas, a la búsqueda de un total efectismo: “rostro cadavérico”, “martirio horrendo”, etc. Su retórica un poco salida de tono con los veinte “ayes” del “Canto a Teresa”. A pesar de todo, era un poeta imaginativo, sabía dar plasticidad a sus imágenes y musicalidad a sus versos. Se trata de una obra escrita en versos polimétricos (de cuatro, seis, ocho, diez, once y doce sílabas) y poliestróficos, con rimas consonantes, asonantes y blancas, con composiciones como la canción marinera (introducción), octavas, octavillas italianas, quintillas, romances, serventesios, estancias, redondillas, seguidillas, que son utilizados para pasar de estados eufóricos a tranquilos, de la luz a la oscuridad, para dar consejos, para cantar, en definitiva, para matizar los sentimientos de ese preciso momento, en el que los versos se adaptan al corazón del poeta. Antítesis, paradojas, comparaciones, abundante adjetivación, apóstrofes, interjecciones, exclamaciones para expresar sus quejas y lamentos, pero también la alegría, la ilusión y la esperanza; interrogaciones retóricas, ironías, sarcasmos, todos ellos recursos que configuran la obra de Espronceda y le dan esa distinción con el resto de autores románticos españoles.

miércoles, 24 de julio de 2013

La vida

     José de Espronceda y Delgado nació en Almendralejo (Badajoz) el 25 de marzo de 1808 en el palacio del Marqués de Monsalud, cuando su padre, Camilo de Espronceda, sargento mayor de la Caballería de Borbón, se dirigía en campaña a Badajoz acompañado de su mujer, María del Carmen Delgado. Ambos procedían de familias de militares con rentas.

     Sus primeros estudios de 1821 a 1824 se realizaron en el colegio de San Mateo, moderno centro de instrucción primaria y secundaria, especializado en la enseñanza de las Humanidades  y Ciencias

     En 1823 Espronceda se incorpora a la sociedad secreta Los Numantinos, asumiendo por tanto cierto riesgo político con tan sólo 15 años de edad, riesgo que se incrementa cuando dos años más tarde, en 1825, reemplaza como presidente de la sociedad a Patricio de la Escosura. Por una delación de uno de los miembros de la sociedad, los dirigentes de la misma son procesados y condenados y entre ellos, Espronceda, que a sus 17 años sufre su primer destierro pues se le impone el exilio de Madrid, pena que se reducirá a tres meses, en un convento de Guadalajara, donde su padre estaba destinado.

     Desde 1825 hasta 1827 el joven Espronceda se aparta por completo de la política, dedicándose a la composición de sus poemas juveniles y a la concepción general y redacción de gran parte de El Pelayo, en el que continuará trabajando hasta 1835. La creación de estos primeros poemas refleja las enseñanzas de Lista y la influencia de los poetas sevillanos y salmantinos, o de los autores clásicos que eran considerados los modelos por el neoclasicismo como se plasma en su Vida del campo.

     En 1826, próximo a cumplir los dieciocho años, y con una sólida formación intelectual, Espronceda, a diferencia de sus condiscípulos, no se prepara para ejercer profesión ni oficio alguno. Su padre, el 31 de enero pidió el ingreso de su hijo en el Colegio Real y Militar de los Caballeros Guardias Marinas. Su candidatura fue desestimada por no ir acompañados los documentos de la legalización que se requería, para lo cual no hubo tiempo dado que la edad del poeta, ya había superado la requerida para su admisión. En el verano de 1827 José de Espronceda decide abandonar España y dirigirse a Portugal, vía Gibraltar.